ALAMEDA PALACE,
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CALIMOCHO,
PINCHOS,
CAGAOS,...
HASTA SIEMPRE...
un lugar donde poder encontrarnos toas que sino..que sino a quien le decimos nuestras gilipolleces??

Un destello de esperanza Víctor Hugo Rascón Banda
Todos los días deberían ser Días Mundiales del Teatro, ya en los últimos veinte siglos la llama del teatro ha permanecido encendida en cada rincón del mundo.Se ha anunciado desde siempre la muerte del teatro, especialmente después del surgimiento del cine, la televisión y los nuevos medios. La tecnología ha invadido la escena y aplastado la dimensión humana; hemos experimentado un teatro visual que ha rechazado la palabra, cercano a una pintura en movimiento. Se han realizado obras sin palabras, sin luz, y hasta sin actores, con maniquíes solamente o marionetas instaladas con juegos de luces.La tecnología ha tratado de transformar el teatro en fuegos artificiales o en un espectáculo de feria.Hoy asistimos al regreso del actor frente al espectador. Hoy somos testigos del regreso de la palabra sobre el escenario.El teatro ha renunciado a la comunicación de masas y ha reconocido sus propios límites, impuestos por la presencia de dos seres frente a frente que se comunican sentimientos, emociones, sueños y esperanzas. El arte escénico deja de contar historias para intercambiar ideas.El teatro emociona, ilumina, molesta, perturba, exalta, revela, provoca, transgrede. Es una conversación compartida con la sociedad. El teatro es la primera de las artes en confrontarse con la nada, con las sombras y el silencio para que surjan la palabra, el movimiento, las luces y la vida.El teatro es materia viva que se consume al mismo tiempo que se crea, pero que siempre renace de las cenizas. Es una forma de comunicación mágica en la que cada persona da y recibe algo que la transforma.El teatro refleja la angustia existencial del hombre y penetra en el misterio de la condición humana. A través del teatro no se expresan sólo los creadores sino la sociedad contemporánea.El teatro tiene enemigos visibles: la falta de educación artística en la niñez, que nos impide descubrirlo y disfrutarlo, la pobreza que invade el mundo, que aleja a los espectadores de los lugares de espectáculo; la indiferencia y el desprecio de los gobernantes que tendrían que promoverlo.En el teatro los dioses y los hombres se han comunicado, pero ahora el hombre le habla a otros hombres. Por eso el teatro debe ser más grande y mejor que la vida misma. El teatro es un acto de fe en el valor de una verdad prudente en un mundo enloquecido. Es un acto de fe en la humanidad, responsable de su propio destino.Es necesario vivir el teatro para comprender lo que nos sucede, para transmitir el dolor que flota en el aire, pero también para vislumbrar una destello de esperanza en medio del caos y la pesadilla cotidianos.Vivan los oficiantes del rito teatral! ¡Viva el teatro!
Víctor Hugo Rascón Banda
